Juan Ignacio VÁZQUEZ BROQUÁ: "And then thou loueSt me - Un rumor"
***

Divertimento Spiritoso

di

Don Giovanni Cassini

Oo Stemning




                                                                                                                                      


                                                                                                                                                                                                                                              Le pyrrhonisme est le vrai. Car après tout, les hommes, avant
                                                                                                                                                                                                                         Jésus Christ, ne savaient où ils en étaient, ni s’ils étaient grands ou petits.
                                                                                                                                                                                                                               Et ceux qui ont dit l’un ou l’autre n’en savaient rien, et devinaient sans
                                                                                                                                                                                                                raison et par hasard; et même ils erraient toujours en excluant l’un ou l’autre.

Quod ergo ignorantes quaeritis, religio annuntiat vobis
Pascal

MI BUEN AMIGO, voy a tomarme la libertad de rellenar este tiempo muerto hasta alcanzar el quórum que necesita cualquier expositor para que su lectura cobre algún sentido, en las VIII Jornadas Kierkegaardianas en honor al vínculo constante entre el Conocimiento y la Existencia. Y no va a costarte demasiado darme la razón cuando digo que una lectura sin quórum no tiene sentido alguno. Así que por favor no te ofendas si relleno el tiempo en tu presencia aunque estoy seguro de que no vas a tomarlo a pecho si digo que en una lectura pública vale más la presencia de diez que de tres, de tres que de dos, & c. Y aquí, como en cualquier rincón del mundo, sabemos muy bien que nadie es imprescindible. Pero así y todo, y si te hace sentir mejor, permitime aclararte que esta introducción no es improvisada y que la preparé teniendo in mente que así como la gente es impaciente para lo propio, muchas veces es demasiado paciente para lo ajeno, y es esperable que un puñado de asistentes se presente con una descuidada demora. Y dado que no iba a poder estar presente para constatar el número de oyentes al momento de dar por iniciada a esta lectura, creí oportuno y elegante contarte algo sobre mí antes de comenzar; porque puedo decir sin pavonearme que mi vida es de lo más interesante, y no tengo dudas de que vas a sentirte un privilegiado al compararte el día de mañana con los imbéciles que llegaron tarde. ¡No te ofendas por los que no están, no te preocupes por ellos! Yo no hablo mal de los ausentes por otro motivo que no sea su impuntualidad. Porque llegar a tiempo es, al final de cuentas, lo decisivo; y al insultarlos a ellos –que no pueden escucharme- nos recuerdo nosotros –que sí escuchamos- sobre la importancia de puntualidad en nuestras vidas. Y si elegís tomarlo de la manera apropiada, mi insulto cobra el mismo efecto que un oficio religioso. Empecemos pues con el relleno de este tiempo muerto.

Quizá no te resulte tan difícil comprender mi talante alicaído en relación a los tiempos en que nos toca vivir. Quizá me entiendas si te confieso mi nostalgia por aquellos años dorados cuando era apenas un muchacho y me costaba muy poco incomodar al caballero más respetado del salón con exabruptos ingeniosos como Gott ist Tot o L'enfer, c'est l´Autre. ¡Qué fácil era incomodar a los hipócritas pretensiosos que nos rodean y provocan continuamente! ¡Qué divertido era burlarse de ellos! Francés, alemán, italiano… y hasta un poquito de ruso para hacerle entender a una muchacha bonita que sin Dios… todo está permitido. Hoy, con más de cincuenta abriles en mi haber, sé que todo esto ha cambiado. Desearía poder decir que el que cambió fui yo, que la experiencia me cambió, que alguno de todos los enanos moralistas que me increparon pudo con mi genio. Pero el destino no quiso que mi vida se inclinara de este modo y esto es algo que en cierta medida ratifica mi posición y me llena de orgullo. Y sin embargo, el dulce azahar me sorprendió con el aroma que menos hubiera esperado… de haber siquiera imaginado que lo que ocurrió podía llegar a ocurrir. Ya siendo joven me veía a mis cincuenta y tantos, cantando tangos como corresponde y quizá dictando alguna cátedra de filosofía para enamorar a alguna estudiante inquieta. ¡Y después me dicen que no fui previsor! Sí, ya me imaginaba en mi cátedra selecta reinterpretando el pesimismo profundo de Schopenhauer mientras le hacía ojitos a una rubia al final del salón. Me la imagino angustiada mientras me escucha hablar sobre el nirvana alemán; y yo le digo despacito al oído que Arthur -en el fondo- no era un tipo tan jodido, que se preocupaba por los animales, y que si eso no desataba los nudos de su espalda, después le invitaba un café en la esquina. Pum, palo y a la bolsa. Pero la suerte me cambió las cartas porque hoy las chicas no se asustan con la facilidad con que lo hacían antes. Y si antes bastaba con hacerlas pensar un poquito en sus vidas para asustarlas y hacerlas buscar desesperadamente un hombre, hoy pareciera ser que ya ni piensan porque tienen todo resuelto, y a la primera de cambio descargan una batería de máximas pirronianas con olor a cabaret que aniquila cualquier sutileza posible. ¿Dónde están las Cordelias?

Y así estaba yo, de retirada. Tan de retirada estaba yo, que estaba empezando a pensar en todas esas cosas que piensan los viejos que bailan con una pata en el cajón, no sé si me hago entender. La vida no es muy seria en sus cosas, y los más ridículos son aquellos que se toman la vida demasiado en serio. Tomemos mi situación, un día pensaba que iba a enseñar filosofía a jovencitas hermosas, y al día siguiente me desayuno que el pesimismo ya pasó de moda, que dejó de ser profundo. Y para peor, todo esto se vuelve en mi contra y me transfigura en un individuo aún más pesimista, o para ser exacto: en un pesimista por primera vez en mi vida; y recién ahora descubro que este estado es verdaderamente abominable. Porque antes fingía (como cualquier hijo de vecino) y conseguía hacerme pasar por erudito, pero hoy no paso de ser un viejo verde irascible. Pero como te decía, lo peor fue que este cambio en la disposición de las mujeres hizo de mí un pirronista verdadero; y esto último fue fulminante.

Y así estaba yo una mañana en mi casa, triste y solitario, cuando creí escuchar que llamaban a la puerta. Dudé por un instante, estaba distraído y embotado. El malhumor que me dominaba por aquel entonces había hecho de mí un ermitaño… y la misoginia que tanto me ayudó con las mujeres, se había expandido a la humanidad en su conjunto,… Entonces sentí que golpeaban a la puerta por segunda vez, y me puse de pie, ofendido por la provocación. Yo no esperaba a nadie, y sólo una broma podía explicar una visita por la madrugada. Fue recién cuando sentí el tercer llamado a mi puerta cuando volé como una flecha para alcanzar al bromista in acto. Juro que no pasaron más de tres segundos, y sin embargo, cuando hube abierto la puerta ya no había nadie del otro lado. Al malhumor de la broma se le sumó el malhumor de la venganza no consumada. Juro que por la rapidez con la que alcancé la puerta no hallo otra explicación que no sea sospechar que el bromista había estado desde el inicio dentro de mi casa. Como sea, si bien no pude atraparlo, él me dejó una carta clavada en el dintel de mi puerta.  El sobre decía así:

Der Livs Ånde:

Para ser abierto y leído

el 11 de Noviembre de 2012

Cuando leí el nombre de su remitente me hirvió la sangre, “Anticassini”, una nueva broma de nuestro bromista.  Es indignante ver como cada día más y más imbéciles malinterpretan la máxima según la cual la verdadera filosofía se burla de la filosofía…  nuestro bromista no era más que un verdadero inútil con aires de grandeza. Como sea, la clave para comprender que él no era más que un mediocre está a la vista en la expectativa infantil de que el destinatario de la carta cumpliese con el deseo de su remitente. ¡Lo que daría por conocer a una muchacha así de inocente! Pero en caso de tratarse de un hombre, su ingenuidad me obligaba a pensar que debía tratarse de un inútil mental o de un fronterizo consagrado. Cualquiera sea el caso, al descubrir su flanco débil decidí atacarlo de inmediato, y si lo que se me pedía era que leyera la carta el 11 de noviembre, entonces resolví abrir la carta ese mismo día, un 16 de septiembre si la memoria no me traiciona. Aunque debo reconocerte que estoy seguro de esta última fecha, porque la breve nota que encontré al interior del sobre ha sido el evento más interesante en, al menos, los últimos tres años y medio de mi vida. Es curioso como a veces el destino nos permite consumar venganzas que a la vez satisfacen nuestra propia curiosidad. Y es curioso cómo podemos mantener esa curiosidad escondida en todas estas ocasiones al afirmar que lo nuestro no es más que la justa venganza que nos corresponde[1].

Como sea, así fue que decidí ejercer de inmediato mi venganza para satisfacer a la vez mi deseo de justicia y mi impaciencia. Y descubrí para sorpresa mía, que la ingenuidad del autor no había sido expuesta una, sino dos veces. Porque al interior de la carta se hallaba escrita la mejor noticia, la novedad filosófica más interesante de los últimos 157 años, y el burlón la había dejado allí, al alcance de cualquier vengador impaciente. Y divulgar el aspecto más interesante de esta carta es el sentido de la lectura de hoy. Hasta aquí el relleno de mi vida.  

Pero antes de abordar el asunto de esta lectura quisiera confesarte una última intimidad sobre mi vida, quizás entiendas lo que quiero decir. En mis peores días, en esos momentos en que me sentía hastiado y sin rumbo, sentí la urgencia feroz de probar el hábito oscuro de una vida religiosa sincera. Porque comprender el sinsentido de todas y cada una de las escuelas filosóficas no es ningún consuelo cuando no hay ninguna señorita impresionable a mano, y como te digo, mi interés por la religión era elíptico, pero con todo, esa fue la vez que más seriamente consideré a al cristianismo como una vida posible. No deseaba ser cristiano, pero deseaba comprender a qué se refieren los verdaderos religiosos cuando hablan de temor de dios. Porque esa expresión –temor de dios- se me hacía la expresión más decadente de una vida religiosa; y se me hizo muy fácil entender que una religión que educa en el temor no recluta más que a castrados intelectuales. Pero como les digo, yo en ese momento no estaba nada bien, y si bien ahora puedo decir que me salvé de una neurosis cristiana, en aquel entonces llegué a considerar la cuestión en toda su seriedad, y creo que los argumentos que me llevaron a ese momento de debilidad aún mantienen su vigencia, si bien ya no me distraigo con estos dimes y diretes santurrones.

La cuestión es la siguiente, después de educarme en la convicción de que ninguna escuela filosófica había encontrado un punto de apoyo firme, sentía que mi vida no tenía sentido. Y esto hizo crecer en mí a la velocidad de la luz el temor de que el Sentido en realidad existiese y de que fuese yo responsable por ignorarlo, lo que me hacía frecuentarme con el rigor de la culpa, un sentimiento inusual en mí. Curiosamente la gente confunde a los que vivimos sin cargos de conciencia con gente honesta, y así yo había logrado sin siquiera intentarlo que multitudes me confundieran con una persona recta. Pero tan pronto como la culpa se hizo presente, la descuidada armonía que llevaba conmigo, y que a tantos supo atraer, se hizo añicos. Y así fue como pasé de temer ignorar la existencia del sentido de la vida a ver con buenos ojos a todos aquellos que hablan de temor de dios, porque en definitiva, había encontrado la comunicación entre ambos miedos. Los primeros temen que exista un sentido e ignorarlo, los segundos creen que el sentido existe y temen perderlo. Este fue el confinum entre ambos estados. Una vez comprendido esto, no me costó mucho llegar a la conclusión de que en el fondo somos todos iguales, y que la religión es en definitiva la misma vida pero vivida al revés. Y desde entonces ya no soy un escéptico de cosecha temprana…. de esos que ahuyentan a las muchachas. Ahora soy Judas y Saulo cada vez que hablo: soy un solemne loco que desprecia a religiosos y paganos por igual. Estoy postrado en el estadio más alto de la escala evolutiva, porque soy más real que la realidad misma… Y ahora puedo escuchar y aconsejar tanto a ateos como a creyentes, y me entretengo con ellos a piacere como una criatura con los trebejos de un tablero: hago creyentes de ateos y agnósticos de fundamentalistas… es decir, hago milagros: The wine of life is drawn. Y ya no malgasto mi tiempo presentando argumentos para convencer a nadie de esto o de aquello, sino que vivo entretenido manoseando los secretos ajenos. Y te sorprenderías al ver cómo muchachas y eruditos se ofrecen incondicionalmente cuando sienten acariciar sus ideas más íntimas por mi lengua seductora.

I o Un Rumor

Will ’t please your highness walk?

Cordelia

 

Empecemos entonces, mi confidente, con el motivo de esta lectura. Como habrás visto, no voy a entregarte una hipótesis, porque hablar de hipótesis produciría en vos y en mí casi tanto aburrimiento como escucharlo a Heidegger discurrir con tanta elocuencia del aburrimiento mismo[2]. No, de ningún modo una hipótesis. Lo que te ofrezco es algo demasiado valioso como para ser sometido al tratamiento de lo elocuente. Y por eso lo que voy a hacer es dar el puntapié inicial a un rumor de dimensiones sin precedentes en más de un siglo. Porque una hipótesis sobre un tema decisivo aburre desde su comienzo: quien la presenta no tiene el coraje para asumir una posición definida por miedo a no ser tomado en serio; y la ofrece de a ratos como realidad y de a ratos como una mala idea que no puede abandonar. Y quienes la evalúan barajan permanentemente los motivos ocultos que podrían llevar a cualquiera a producir cualquier contribución al conocimiento en el sentido sugerido por su presentador… y así acaban concluyendo que el señor de la hipótesis sólo deseaba obtener el nombramiento de una cátedra… o los favores de una alumna, o… O que busca congraciarse con tal o cual partido político y por eso es un traidor a la patria… o el héroe de las hipótesis nacionales. O lisa y llanamente quiere guita, y aunque tuviese razón y su hipótesis fuese la mejor jamás planteada -como íntimamente todos sabemos que nadie merece más que nadie-, los evaluadores determinarían que conviene -al menos- hacérsela un poco difícil. O quizá nieguen todas estas acusaciones tan pronto como las escuchan y no se atrevan siquiera a evaluar la cuestión apelando a criterios metodológicos básicos que fueron incumplidos, cuando en realidad estos cachivaches no son más que víctimas del resentimiento que los domina. Mi buen amigo, si alguna vez sufriste por algún motivo injusto y no fuiste tomado en serio, no te va a costar asentir conmigo en esta cuestión, y en la convicción de que quien no sabe lo que significa sufrir por la verdad, es porque no toma en serio su propia vida…. o, dicho de otro modo, porque nunca dijo la verdad.

Te ruego que me disculpes si hablar sobre esto empieza aburrirte.  Hablar de hipótesis es aburrido la mayoría de las veces, pero jamás escuché un rumor que lo fuera. Porque un rumor, por pequeño que sea, siempre tiene una componente de objetividad de la que carecen las hipótesis. El rumor siempre comienza con un tibio y medido “Fulano me contó que en realidad…”, o con un más atrevido y desordenado “¿sabías que Mengano en realidad…? Lo sé porque lo dijo Zutano.” Y así nadie se hace cargo y la cuestión puede ser planteada con toda la objetividad que exige el rigor metodológico de los tiempos en que vivimos. Ignoro por qué los científicos no rumorean más seguido, porque si lo hicieran, seguramente sería más fácil creerles cuando afirman que sólo les interesa la verdad. Además, el rumor tiene un efecto espectacular sobre la persona que lo escucha, dejando de lado a los imbéciles que tan pronto como escuchan un rumor van corriendo a aclarar la cuestión con los involucrados… estas personas suelen ser verdaderamente antipáticas. Pero si dejamos de lado a estos inadaptados sociales, podemos comprobar que un rumor hace que la persona que lo escuche asuma una posición al respecto y calle, o que reconozca el poder que tiene el rumor sobre él y lo repita: porque la duda que genera un rumor es fiel, y la solución que exige es de una subjetividad que no puede ser fielmente resuelta por medio del diálogo. Por eso cualquier observador atento habrá notado que los chismosos que murmuran dedican unos pocos segundos a repetir el rumor que escucharon, y varios minutos a aclarar que ellos no fueron quienes lo iniciaron: justamente para no pasar por chismosos.  Y así, el rumor más insignificante nos golpea como un tren de carga y resuena en nuestros oídos como siete trompetas, forzándonos a usar todos nuestros recursos artísticos para camuflar nuestro interés en la cuestión. Y opera en nosotros como un cargo de consciencia, impidiendo que volvamos a ser nosotros mismos hasta tanto no lo repitamos a alguien más. Y recién en la repetición del rumor podemos sentir que nuestra responsabilidad merma, porque repetir un rumor es rendirse ante él y reconocer su autoridad sobre nosotros.  Dicho esto, no perdamos más tiempo y vayamos de una buena vez a la cuestión que nos interpela a ambos: mi gran rumor.

II o William Rowan Hamilton

Both, both, my girl. By foul play, as thou say'st, were we heav'd thence; But blessedly holp hither.

Prospero

Coincidirás conmigo, mi buen amigo, si te digo que abordar la obra de min ven Kierkegaard es abordar la vida misma. No ya la de Søren, sino también la nuestra… la de cada uno de nosotros[3]. Porque él, al interesarse por el sentido de su vida, hace que cada uno de nosotros  rindamos cuentas con nosotros mismos por el sentido de la vida que nos toca vivir. De modo que si lo que buscamos es adentrarnos en una obra tan inteligente y sutil, determinar un punto de partida exige tener en consideración tanto al autor como a su lector. O dicho de otra forma, al determinar un punto de partida para la comunicación de un rumor debemos encontrar, no ya el inicio de su vida o la nuestra, sino el sitio a-histórico que explique la comunicación entre ambas vidas. Y estoy seguro de que si tus lecturas no fueron descuidadas, no va a costarte coincidir conmigo en que este punto exacto se alcanza en numerosas obras, pero quizá sea conveniente elegir la más interesante de todas ellas: Frygt og Bæven. Procedamos así.

El lema de esta obra dice lo siguiente:

Was Tarquinius Superbus in seinem Garten mit den Mohnköpfen sprach, verstand der Sohn, aber nicht der Bote.

Hamann

Si tomamos las iniciales de cada línea obtenemos las iniciales del autor de esta breve obra: W H o SIR WILLIAM ROWAN HAMILTON. Eso es todo lo que hacía falta. Pero ocurre con la esteganografía algo peculiar. Ningún mensaje oculto tomado por separado es lo suficientemente fuerte como para sembrar una convicción interna, pero la repetición de los signos es capaz de educar la expectación de su receptor en el sentido de lo probable. De modo que lo decisivo en la detección de estas señales no es una de ellas en particular, sino precisamente su repetida aparición. No basta ver para creer, porque una señal no es concluyente por separado; pero en la repetición de la expectación –que es esencialmente subjetiva- engendramos una sensibilidad especial que nos hace posible detectar la continuidad de los mensajes ofrecidos. Y así, la repetición de los mensajes y la repetición de su búsqueda, nos conducen a un grado de certeza que no hubiéramos podido alcanzar de otra forma. Si interrumpimos la búsqueda los signos desaparecen, y si nos encomendamos a ella, se manifiestan… como ocurre con una promesa bilateral o sinalagmática: si una de las partes cumple, la otra se ve forzada a cumplir; pero si una de las partes no cumple con su parte, desaparecen las obligaciones de la contraparte y ya no hay reclamos a la vista.

Como dije, para encontrarse cara a cara con la repetición de signos, uno debe primero encomendarse a su búsqueda y salir al encuentro de un signo concreto; algo que no puede realizarse en virtud de ninguna probabilidad. Es por este motivo que hubo una época en que hombres y mujeres temblaban de temor al presenciar un eclipse solar, algo que hoy nos cuesta imaginar. En aquella época era común cruzarse con individuos con el coraje suficiente como para esperar algo de su propia realidad; y lo que los hacía temblar no era el eclipse en sí, sino la conformidad del eclipse con la expectación de sus corazones. Mi buen amigo, quizá sientas que unas iniciales son demasiado insípidas como para iniciar un rumor que valga la pena repetir. Si es así, entonces no te retires hasta que termine esta función. Porque esto no es todo, desde luego. Sigamos con el nombre del seudónimo de esta obra: JOHANNES DE SILENTIO. Pero para avanzar en este sentido, es necesario primero retroceder a Shakespeare e interiorizarnos con el cifrado o la esteganografía que vamos a aplicar.

III o To be or not to be

Saligt det Menneske, hvis Hjerte vidner med ham, at han elskede meget; saligt et Menneske, naar Guds Aand, der veed Alt, vidner, at han elskede meget; for ham er der Trøst baade her og hisset; thi Kjerlighed skjuler Synders Mangfoldighed.

Det Indvortes Menneske

Si asignamos un número a cada letra, entonces podemos sumarlas y extraer una cifra que identifique a una palabra u oración. Es decir, si decidimos que A es 1 y B es igual a 2; el valor asociado a la palabra “AB” sería 3, porque: A(1)+B(2)=AB(3). No me voy a detener a explicar dónde obtuve las claves porque eso sería, desde luego, muy aburrido. Y portaría el olor a excusa que llevan las hipótesis, donde uno no sabe si la cuestión está al derecho o al revés, si el presentador está convencido o si ocurre todo lo contrario. Por el momento me basta con decir que voy a remitirme a apenas 4 cifrados o claves, porque estoy convencido de que con sólo cuatro alcanza para provocar la tensión dialéctica que deseo provocar en un individuo suficientemente atento. Estas son las 4 claves que presento, con un elegante ejemplo: si recordamos la expresión “To be or not to be” vemos la suma que obtenemos en las cuatro claves:

Simple (S):                 157

Invertida (I):              168

Kay (K):                     261

Corta (C)[4]:                 49

Lo que puede abreviarse de ahora en delante de la siguiente forma:

“To be or not to be”(S;I;K;C) = (157;168;261;49)

Donde las cifras simple e invertida equivalen a la firma de la Fraternidad Rosacruz:

“Fra. Rosi Crosse”(157;168;…)

Y donde el cifrado Kay muestra la cifra de la firma del verdadero autor de Hamlet:

“Earl of Oxford”(…;…;261;….)

No hace falta ser un sabueso para comprender que la técnica recién presentada no es concluyente y que se somete a lo que cada uno desee encontrar al momento de emprender su búsqueda, según cómo defina cada uno las claves empleadas, las firmas buscadas y los fragmentos escogidos. Es decir, esta técnica es acientífica y no concluyente, en línea con los estrictos requisitos metodológicos de todo saludable rumor. Sin embargo, hace que la cuestión sea un poco más confiable aplicar cifrados expuestos previamente por otros autores.  Por ejemplo, los cifrados simple y kay fueron expuestos por John Dee en el año 1564 su obra “Monas Hieroglyphica”(188;262;422;98). Si aplicamos los cuatro cifrados al seudónimo de Frygt og Bæven obtenemos:

JOHANNES DE SILENTIO” (188;262;422;98)[5]

Es decir, los valores de las claves simple, invertida, corta y kay coinciden con los respectivos valores en el título de esta obra. Este es sin dudas un descubrimiento sugerente y capaz de dar momentum a este rumor, y todo aquel que quiera dejarse seducir puede ver esta feliz coincidencia como una invitación a aplicar esta técnica a lo largo y ancho de la prolífica obra de su autor. Esto nos permite expandir nuestra comprensión de la obra hasta encontrar sentido a errores que suelen pasan desapercibidos al ser tratados como tales. Así, por mencionar sólo un ejemplo, las referencias erróneas al pintor “Chodowiecki”(100;175;282;55) cobran un nuevo sentido si se las reinterpreta como alusiones a “Francis Bacon”(100;…;282;55).

A su vez, a medida que el lector se involucra con las referencias cifradas se encuentra en condiciones de resolver juegos de palabras aparentemente absurdos o relaciones concretas entre distintas obras. Por ejemplo, estas cifras nos educan en la idea de que “Johannes” (…;119;…;….) es el inverso de “Anti-Clímacus”(119;…) al ver el mismo número en claves simple e invertida.

Los papeles encontrados en Enten Eller que llevaban el título de “Comentarius Perpetuus 4”(269;239;421;94) coinciden con el nombre del autor de Gjentagelsen, “Constantin Constantius”(269;…;421;…). Pero, como ya señalé, no construí este rumor para sugerir que Kierkegaard utilizara estos cifrados sino para instalar de forma irremediable un interés probable en relación a la idea de que fue SIR WILLIAM ROWAN HAMILTON el genio detrás de bambalinas. Y es por eso que a continuación expongo una nueva señal, pasando al célebre fragmento inicial de Diapsalmata: “¿Qué es un Poeta?”, en la primera división de Enten Eller. El párrafo dice así:

“Hvad er en Digter? Et ulykkeligt Menneske, der gjemmer dybe Qvaler i sit Hjerte, men hvis Læber ere dannede saaledes, at idet Sukket og Skriget strømme ud over dem, lyde de som en skjøn Musik. Det gaaer ham som de Ulykkelige, der i Phalaris's Oxe langsomt pintes ved en sagte Ild, deres Skrig kunde ikke naae hen til Tyrannens Øre for at forfærde ham, for ham løde de som en sød Musik. Og Menneskene flokkes om Digteren og sige til ham: syng snart igjen; det vil sige, gid nye Lidelser maae martre Din Sjæl, og gid Læberne maae vedblive at være dannede som forhen; thi Skriget vilde blot ængste os, men Musikken den er liflig. Og Recensenterne træde til, de sige: det er rigtigt, saaledes skal det være efter Æsthetikens Regler. Nu det forstaaer sig, en Recensent ligner ogsaa en Digter paa et Haar, kun har han ikke Qvalerne i Hjertet, ikke Musikken paa Læberne. See derfor vil jeg hellere være Svinehyrde paa Amagerbro og være forstaaet af Svinene, end være Digter og være misforstaaet af Menneskene”.

Al finalizar este fragmento, el autor dice que prefiere ser Svinehyrde (porquero) comprendido por sus cerdos, a ser un Digter (poeta) y misforstaaet (incomprendido) por los hombres. Donde “Svinehyrde”(122;128;252;59) es Christendom(122;…;252;59) e incomprendido o “misforstaaet”(139;161;269;58) es una referencia cifrada a “Will Hamilton”(139;161;…) y, como ya dije, “Comentarius Perpetuus 4”(269;…). De modo que a la luz de la técnica esteganográfica empleada podemos dar una nueva interpretación a este párrafo, iluminado mediante la lumen naturale de estas claves.

Toda persona con oídos para oír un rumor, desconfía de la comunicación directa. Tomemos por ejemplo, la aclaración del Efterskrift donde “S. Kierkegaard” escribe unas páginas aclaratorias en torno a la seudonimia como recurso. Allí, el autor mismo nos dice de aquellos preocupados por la identidad del autor: que en ellos lo vigtige (importante) se ha tornado ligegyldigt (irrelevante). Si unimos estas dos palabras  Vigtige-ligegyldigt”(188;262;…;98) obtenemos “Monas Hieroglyphica”(188;262;…;98). Este texto contiene numerosos mensajes y no voy a detenerme a comentar cada línea, pero quisiera mencionar uno vinculado al rumor que defiendo. Cerca del final del texto el autor se despide diciendo que desea dejarle un pequeño saber[6] a su lector, y más abajo nos encontramos con lo siguiente:

Forsaavidt de Pseudonyme paa nogensomhelst Maade skulde have fornærmet nogen agtværdig, eller vel endog nogen af mig selv beundret Mand; forsaavidt de Pseudonyme paa nogensomhelst Maade skulde have forstyrret eller tvetydiggjort noget virkeligt Godt i det Bestaaende: da er Ingen villigere end jeg, der jo bærer Ansvaret for Brugen af den paaholdne Pen, til at gjøre Afbigt. Hvad jeg saadan kjender til Pseudonymerne berettiger mig naturligviis ikke til noget Udsagn, men da heller ikke til nogen Tvivl om deres Samtykke, da deres Betydning (denne vorde nu virkeligen en hvilken) ubetinget ikke ligger i at gjøre noget nyt Forslag, nogen uhørt Opdagelse, eller stifte et nyt Partie og ville gaae videre, men netop i Modsætningen, i ingen Betydning at ville have, i paa en Afstand som er Dobbelt-Reflexionens Fjernhed at ville solo læse de individuelle, humane Existents-Forholds Urskrift, det Gamle, Bekjendte og fra Fædrene Overleverede, igjennem endnu engang om muligt paa en inderligere Maade.

Donde “nu virkeligen”(139;161;269;58) es al igual que “misforstaaet”, una referencia a “Will Hamilton”(139;161;…) y “Comentarius Perpetuus 4”(269;…).

III o Gjentagelsen

Repetitio est mater studiorum.

Il Morto Che Parla

 

En la primera parte de Gjentagelsen[7] nos encontramos con el siguiente fragmento, en el cual se nos sugiere visitar los palcos 5 o 6:

Man træder ind i Königstädter-Theatret. Man tager sin Plads i første Etage; thi der kommer forholdsviis færre; og naar man skal see en Posse, maa man sidde beqvemt, og ikke i fjerneste Maade føle sig generet af den Kunst-Vigtighed, der gjør, at Mange lade sig stuve ind i et Theater, for at see et Stykke som var det en Saligheds-Sag. Luften i Theatret er ogsaa temmelig reen, ikke inficeret af et kunstfølende Publikums Sveed, eller af et kunstbegeistret Publikums Uddunstninger. I første Etage kan man være temmelig sikker paa at faae en Loge alene for sin Person. Er dette ikke Tilfældet, saa tør jeg anbefale Læseren, for at han dog kan have et Videns-Udbytte, af hvad jeg skriver, Logen Nr. 5 og 6 links. Der findes | bagerst en Plads i en Krog, kun beregnet paa een Person, hvor man sidder uforlignelig godt. 

¿Qué es el Königstädter-Theatret? Quizá el “Koenigstaedter”(146;…) sea una alusión a “Enten Eller”(…;146;…;…)… o quizás no. ¿Qué son los palcos? Quizá se trate de las divisiones del primer tomo….o quizás no, pero con intentar no perdemos nada[8].

El palco 5 sería, en este caso, el siguiente: Den Ulykkeligste donde Ulykkeligste es William Tudor, una de las firmas del autor de Shakespeare. A poco de empezar este texto, nos encontramos con lo siguiente:

– – i Graven er Fred,

Dens tause Beboer af Sorgen ei veed;

Donde “Dens tause Beboer”(148;227;356;49) es una alusión a “William Tudor”(148;…;…;49) como la que podemos encontrar en el Soneto 99 de Shakespeare; y donde “af Sorgen”(81;119;45;185) es “Johannes”(81;119;45;185).

Otra firma la podemos encontrar en la siguiente oración:

I alle Hegels systematiske Skrifter er der et Afsnit, der handler om den ulykkelige Bevidsthed

Donde la conciencia desdichada o “den ulykkelige Bevidsthed”(227;…) es “William Rowan Hamilton”(227;…). Pero me detengo a tiempo, porque si bien Den Ulykkeligste ofrece numerosas ocasiones para aplicar estas claves, cualquiera interesado en este rumor va a aplicarse gustosamente en el momento que desee hacerlo.

El palco 6 sería, en este caso, el siguiente: Den første Kjærlighed[9] donde podemos encontrar numerosas firmas que por una cuestión de tiempo no incluyo. Sí vale la pena traer a colación que la página 269 se encuentra al final del sexto capítulo y que comienza haciendo una alusión a la caída del telón… al final de una función, & c. El que quiera quitarse la duda, que lo compruebe por sí mismo.

Por último, antes de proceder con otras signaturas interesantes, quisiera agregar a este rumor que el diseño de Enten Eller sigue en numerosas ocasiones a las anotaciones y reflexiones de Pascal, de modo que cualquier lector con buen olfato habrá identificado por su cuenta la íntima e ininterrumpida relación entre las obras matemático-religiosas de Kierkegaard-Hamilton (K&H) y las respectivas de Pascal. Esto lo digo ahora con la intención de aclarar que cuando Hamilton dice que prefiere ser un porquero parafrasea una anotación en los papeles íntimos de Pascal[10]. Lo mismo ocurre con el título de la quinta división del primer tomo de Enten Eller: Den Ulykkeligste. Podemos dedicarle nuestra atención por unos instantes a Pascal, quien fue sin lugar a dudas de lo más interesante que le ocurrió a Francia en su historia. Y podemos encontrar el homenaje de K&H a Pascal si prestamos atención a la equivalencia entre el número de opbyggelige taler(18)[11] y lettres provincials (18); o si prestamos atención a la dieciochoava anotación del Forførerens Dagbog donde podemos encontrarnos con lo siguiente:

Idag saae jeg hende første Gang hos Fru Jansens

Es decir, que el seductor conoció por primera vez a su bellísima Cordelia en casa de la señora Jansen; siendo ésta una referencia a Pascal: un jansenita, gracia eficaz, Cornelius Jansen, bla bla, bla… temas demasiado aburridos como para dedicarles más de tres líneas.


 

IV o Videre Est Credere

Høistærede Samtidige, jeg vælger een Ting, at jeg altid maa have Latteren paa min Side.  Der var ikke en Gud, der svarede et Ord,  derimod gave de sig alle til at lee. Deraf sluttede jeg, at min Bøn var opfyldt, og fandt, at Guderne vidste at udtrykke sig med Smag;  thi det havde jo dog været upassende, alvorligt at svare:

det er Dig indrømmet.

Enten Eller

Continuemos. Por supuesto que si bien la repetición de los signos educa nuestra expectación, una lectura abierta con el propósito de exponerlos exhaustivamente a todos sería una tarea redundante tanto para quien escucha este rumor por primera vez, como para quienes ya lo escucharon antes. Y como esta lectura no tiene otro propósito que salvar a la humanidad del tedio en que se hundió por su propia culpa, voy a hacer mis mejores esfuerzos por obedecer el lema humilde del príncipe de las matemáticas, Johann Gauss: paucas sed matura, en pos de la restauración de lo interesante.

El lema de Gjentagelsen dice lo siguiente:

Paa vilde Træer ere Blomsterne vellugtende, paa tamme Frugterne (cfr. Flavius Philostratus den Ældres Heltehistorier).

Si agrupamos la primera letra de cada palabra obtenemos la cadena “PVTEBVPTFCFPDAH”(158;…;366;…) al igual que “Johannes Climacus”(158;…;366;…). Pero esto no debería sorprendernos tanto como descubrir que los religiosos “Opbyggelige Taler”(158;242;392;77) son una alusión a “Soeren Kierkegaard”(158;…;392;…) y “Johannes Climacus”(158;242;…;77). Una prueba irrefutable de que ni Kierkegaard ni Hamilton fueron verdaderos creyentes, sino un par de humoristas de contrabando. Y si no me creen, tomemos las piadosas Kjerlighedens Gjerninger, cuyo título dice lo siguiente:

Kjerlighedens Gjerninger

Nogle christelige Overveielser

i Talers Form

Si agrupamos la primera letra de cada palabra obtenemos “KG NCO ITF”(81;119;185;…); es decir, “Johannes”(81;119;185;…). Y si esto no les resulta suficiente para creer lo que digo, cada uno puede comprobar por sí mismo que la primera parte de Indøvelse i Christendom titulada:

Nr. I

»Kommer hid alle I som arbeide og ere

besværede, jeg vil give Eder Hvile.«

Esconde en “Nr.I Kommer hid alle”(158;242;…;77) a “Johannes Climacus”(158;242;…;77). De todas formas, a este par de humoristas los separa un abismo de los pobres diablos que alcanzaron la cúpula intelectual en los últimos cuatrocientos años. Porque estos dos bribones tuvieron el coraje de comprender el problema de lo religioso, y no hicieron malabares para evadir la cuestión sin tratarla con la seriedad debida. Y ningún individuo que haya evadido cobardemente su propia relación con lo divino, puede esperar ser tomado en serio y sentirse a salvo de ser víctima de una buena broma de tanto en tanto; y por supuesto que no hace falta ser un religioso para encontrar un motivo para burlarse[12]. Pero como dije, un abismo separa a esta orquesta de falsos profetas del humor sutil de estos dos hombres. Y sólo me es posible comparar su especial sentido del humor con el de aquel humilde nazareno que supo convencer a millones de ser hijo de dios con poco más que el testimonio de una prostituta. Y esta es la recompensa para todos aquellos que tienen el coraje de tomar su propia vida en serio: no hace falta que sean escritores y recuerden el manual de estilo, ni que tengan presente la puntuación ni mantener el discurso tal o cual persona y tiempo verbal… todo esto es anecdótico. Porque cuando alguien junta el coraje suficiente como para tomar su propia vida en serio puede dedicarle sus últimas palabras a un hecho cotidiano y hacer de ésta una declaración que perdure miles de años, como hizo Sócrates al despedirse.

V o Reductio ab Absurdum

Or high Mathesis, with her charm severe,
Of line and number, was our theme…

The Tetractys

Para que un rumor sea reproducible debe ser breve, y podemos decir de los rumores aquello que decía Wittgenstein con la mirada: “lo breve, si bueno, dos veces breve”. Esto lo digo porque este es el momento en que un mal murmurador podría embarrarse en detalles: me refiero a las numerosas contribuciones de Hamilton al conocimiento: a su lugar en la física, las matemáticas, &c. Y es con la intención de mantener este rumor simple y reproducible, que voy a referirme a un solo aspecto del Hamilton que conoció el mundo: su interés por poner de manifiesto el sentido oculto de los números complejos, también llamados sofisticados, sutiles, imaginarios, absurdos, ficticios o imposibles: √-1[13]. Leemos en su “Theory of Conjugate Functions, or Algebraic Couples; with a Preliminary and Elementary Essay on Algebra as the Science of Pure Time”(1837):

But because Mr. Graves employed, in his reasoning, the usual principles respecting Imaginary Quantities, and was content to prove the symbolical necessity without showing the interpretation, or inner meaning, of his formulæ, the present Theory of Couples is published to make manifest that hidden meaning: and to show, by this remarkable instance, that expressions which seem according to common views to be merely symbolical, and quite incapable of being interpreted, may pass into the world of thoughts, and acquire reality and significance, if Algebra be viewed as not a mere Art or Language, but as the Science of Pure Time. The author hopes to publish hereafter many other applications of this view; especially to Equations and Integrals, and to a Theory of Triplets and Sets of Moments, Steps, and Numbers, which includes this Theory of Couples. But because Mr. Graves employed, in his reasoning, the usual principles respecting Imaginary Quantities, and was content to prove the symbolical necessity without showing the interpretation, or inner meaning, of his formulæ, the present Theory of Couples is published to make manifest that hidden meaning: and to show, by this remarkable instance, that expressions which seem according to common views to be merely symbolical, and quite incapable of being interpreted, may pass into the world of thoughts, and acquire reality and significance, if Algebra be viewed as not a mere Art or Language, but as the Science of Pure Time. The author hopes to publish hereafter many other applications of this view; especially to Equations and Integrals, and to a Theory of Triplets and Sets of Moments, Steps, and Numbers, which includes this Theory of Couples[14].

 

En su afán por poner de manifiesto el sentido oculto de los números imposibles, Hamilton consiguió sistematizar lo decisivo del método cartesiano[15] y un aspecto clave del cristianismo: el orden; y así fue como arribó a su method of quaternions, el único caso de un álgebra no conmutativa en el campo real. Pero como toda ciencia es o bien una inmanencia lógica, o bien una inmanencia trascendente: encontrar el vínculo entre el álgebra y las reflexiones psicológicas y filosófico-religiosas firmadas por Kierkegaard y los seudónimos exigen del querido lector un compromiso pascaliano con LA VERDAD DEL CRISTIANISMO: un sustine et abstine inconmensurable con las expectativas de los discípulos de Descartes. Como sea, los quaternions están a disposición de quien guste aplicarse a su estudio y no tienen cabida en un rumor[16]. Aunque sí desearía agregar a este rumor la versión oficial del descubrimiento de los quaternions.

VI o Brougham Walked By

And yet he warbles songs of war,

That seem like songs of love,

For calm and gentle is his mien;

Like a dead Boy he is serene.

Wordsworth

El 16 de Octubre[17] de 1843 se publicarían Gjentagelsen, Frygt og Baeven y Tre opbyggelige Taler; es decir, 16+10+18+43=87; o Hamilton(87;…). Con esta fecha in mente, escuchemos a Hamilton describir el descubrimiento de los quaternions a su hijo Archibald  en un fragmento de una carta escrita un 5 de agosto de 1865:

(4) But on the 16th day of the same month - which happened to be a Monday, and a Council day of the Royal Irish Academy - I was walking in to attend and preside, and your mother was walking with me, along the Royal Canal, to which she had perhaps driven; and although she talked with me now and then, yet an under-current of thought was going on in my mind, which gave at last a result, whereof it is not too much to say that I felt at once the importance. An electric circuit seemed to close; and a spark flashed forth, the herald (as I foresaw, immediately) of many long years to come of definitely directed thought and work, by myself if spared, and at all events on the part of others, if I should even be allowed to live long enough distinctly to communicate the discovery. Nor could I resist the impulse - unphilosophical as it may have been - to cut with a knife on a stone of Brougham Bridge, as we passed it, the fundamental formula with the symbols, i, j, k; namely,

i2 = j2 = k2 = ijk = -1

which contains the Solution of the Problem, but of course, as an inscription, has long since mouldered away. A more durable notice remains, however, on the Council Books of the Academy for that day (October 16th, 1843), which records the fact, that I then asked for and obtained leave to read a Paper on Quaternions, at the First General Meeting of the session: which reading took place accordingly, on Monday the 13th of the November following.

Esta carta íntima reproduce la versión oficial[18]: Hamilton hace su descubrimiento mientras bordeaba el Royal Canal junto a su esposa Helen un 16 de octubre de 1843. Al momento de realizar su descubrimiento decide grabar la fórmula fundamental en una piedra del puente Broom Bridge -o Broome Bridge- (al cual Hamilton llamaba Brougham Bridge)  La placa conmemorativa de 1958 dice así:

Here as he walked by

on the 16th of October 1843

Sir William Rowan Hamilton

in a flash of genius discovered

the fundamental formula for

quaternion multiplication

i² = j² = k² = ijk = −1

& cut it on a stone of this bridge.

El nombre de este puente remite tanto a Shakespeare como a su creador: “BroomBridge”(103;172;259;58) equivale a “Shakespeare”(103;172;259;58) y “BroomeBridge”(108;192;…) a “Edward de Vere”(108;192;…). Si tenemos esto en cuenta, vemos que el nombre con que Hamilton se refería a él, “Brougham”(81;119;185;36), puede interpretarse como una alusión a “Johannes”(81;119;185;…). Cuando dice que escribió la fórmula en una piedra del puente podemos interpretar lo siguiente: “bridgestone”(113;162;269;59) como “Gjentagelsen”(113;…;…;59) y “Comentarius Perpetuus 4”(269;…).

Hamilton dedicó los últimos años de su vida a escribir una obra de referencia “Elements of Quaternions”, y falleció antes de terminarla a los 60 años de edad. Esta obra está dividida en 3 libros:

BOOK I: ON VECTORS, CONSIDERED WITHOUT REFERENCE TO ANGLES, OR TO ROTATIONS

BOOK II: ON QUATERNIONS, CONSIDERED AS QUOTIENTS OF VECTORS, AND AS INVOLVING ANGULAR RELATIONS

BOOK III: ON QUATERNIONS, CONSIDERED AS PRODUCTS OR POWERS OF VECTORS: AND ON SOME APPLICATIONS OF QUATERNIONS

Si agrupamos la primera letra de cada palabra del título del segundo libro, obtenemos “OQCAQOVAAIAR”(113;187;269;…) que forma “Gjentagelsen”(113;187;…) y “Comentarius Perpetuus 4”(269;…).[19]


 

VII o Fortvivlelse

No quisiera despedirme sin antes confesar que al momento de empezar a escribir creí justo adjuntar una copia de aquella carta en que leí por primera vez el rumor que hoy repito. Como digo, esa fue mi intención en un comienzo, pero el estilo estólido y fingido con que aquel infame se expresaba… la falsa piedad del estrado de su pluma, esa doble hipocresía con que ni el más grande impostor podría expresarse sin sentirse un poco incómodo… ese estilo es irrepetible y de ningún modo puedo permitirme hacerle un lugar en este escrito, por vulgar y chabacano que sea. Es por eso que elegí no reproducir aquí esa carta miserable, porque el asco que generaba su religiosidad fingida sólo se confunde con el perfume de una mujer ligera por la madrugada… y con eso está todo dicho.

Mi buen amigo, ahora sí me despido. Espero que estas palabras hayan logrado darte un respiro del tedio que provoca la fascinación actual por reducir la Verdad a un Quod Erat Demostrandum… el divertimento predilecto de los espíritus castrados.  Y créeme cuando digo que te deseo la mejor de las vidas que tengas el coraje de esperar… porque existe una expectación que se educa en la repetición, una esperanza que se educa en el tiempo.

A presto, 

D.G.C.


 

VIII o Postscriptum



[17a]

ΣΩ
. Εἷς͵ δύο͵ τρεῖς· δὲ δὴ τέταρτος ἡμῖν͵ φίλε Τίμαιε͵ ποῦ τῶν χθὲς μὲν δαιτυμόνων͵ τὰ νῦν δὲ ἑστιατόρων;

ΤΙ. Ἀσθένειά τις αὐτῷ συνέπεσεν͵ Σώκρατες· οὐ γὰρ ἂν ἑκὼν τῆσδε ἀπελείπετο τῆς συνουσίας.

ΣΩ. Οὐκοῦν σὸν τῶνδέ τε ἔργον καὶ τὸ ὑπὲρ τοῦ ἀπόντος ἀναπληροῦν μέρος; [17b]

ΤΙ
. Πάνυ μὲν οὖν͵ καὶ κατὰ δύναμίν γε οὐδὲν ἐλλείψομεν· οὐδὲ γὰρ ἂν εἴη δίκαιον͵ χθὲς ὑπὸ σοῦ ξενισθέντας οἷς ἦν πρέπον ξενίοις͵ μὴ οὐ προθύμως σὲ τοὺς λοιποὺς ἡμῶν ἀνταφεστιᾶν.

 

[17a]

Sócrates. Uno, dos, tres. Pero, querido Timeo, ¿y dónde está el cuarto, el último de los que yo agasajé ayer y que ahora me ha invitado él?

Timeo. Alguna flaqueza o dolencia ha debido apoderarse de él, Sócrates, pues él realmente no hubiera faltado a esta reunión voluntariamente.

Sócrates. Entonces, será tarea vuestra y de ésos el representar el papel del ausente, ¿no es así? [17b]

Timeo. Sin duda alguna, y, en la medida de nuestras fuerzas, no dejaremos de cumplir con nuestro cometido. No sería, en efecto, nada justo que, luego de haber sido tratados ayer por vos como deben ser tratados los huéspedes, aquellos de nosotros que quedamos ahora aquí no nos tomáramos muy a pecho el devolveros la cortesía.

(Timeo; traducción de Francisco de P. Samaranch, Editorial Aguilar; cuarta edición (1981), pag. 69)


 

 

 



[1] Todo esto me recuerda el caso de un desdichado prestamista que sólo deseaba ejercer un derecho por el cual iba a obtener un beneficio adicional, digamos imprevisto, por la forma jurídica en que debía resolverse la cuestión: el destino lo había favorecido y era justo que se alegrara por ello y aprovechara su oportunidad. Sin embargo, cuando la corte se percató de que nuestro generoso dador se haría con este beneficio inesperado, el caso cobró dimensiones inusitadas y esto llevo a este pobre hombre a una situación aún peor a la que atravesaba al momento de iniciar su reclamo… su reputación se vio arruinada y no pudo cobrarse siquiera lo que el contrato indicaba. ¡Cortes infames! ¿Acaso nunca se vieron favorecidas por el destino? ¿Con qué autoridad pretenden que nos sometamos a ustedes, jueces corruptos, si cambian el sentido de la ley con su oscilante capricho? Cómo si no tuviéramos todos y cada uno de nosotros una intención adicional detrás de nuestras reglas. Cómo si toda medida no fuese, en definitiva, una intención dividida.

 

[2] Quizá buscando reduplicar el contenido en su forma.

[3] Es por eso, quizás, que Kierkegaard fue tan manoseado y maltratado después de su muerte: interpretado como fideísta por unos y escéptico por otros, como romántico de a ratos y como un desalmado otras tantas veces….y nos recuerda el inquieto destino de los restos mortales del infame Cortez, los cuales vivieron más aventuras que el mismísimo conquistador en vida.

[4] El cifrado corto va a ser utilizado en escasas ocasiones.

[5] Algo que también podemos comprobar agrupando las letras “ETAAUSKPT NGEFSFDGO“(188;262;422;…) que forman los márgenes de Sygdommen til Døden:

En christelig psychologisk Udvikling

til Opbyggelse og Opvækkelse

Af

ANTI-CLIMACUS

Udgivet af

S. KIERKEGAARD

Kjøbenhavn 1849

Paa Universitetsboghandler C. A. Reitzels Forlag

Trykt hos Kgl. Hofbogtrykker Bianco Luno

 

[6] ”Min Læser, hvis jeg tør tale om en saadan, vilde jeg udbede mig et glemsomt Minde hos i Forbigaaende, et Kjende paa, at det er mig han mindes, fordi han mindes mig som Bøgerne uvedkommende, hvad Forholdet kræver, ligesom Paaskjønnelsen derfor bydes oprigtigen her i Afskedens Øieblik, da jeg forøvrigt forbindtligst takker Enhver, der har tiet, med dyb Ærefrygt Firmaet Kts – at det har talet.” Donde “et Kjende paa”(87;188;269;…) es “Hamilton”(87;…) “Monas Hieroglyphica”(188;…) y “Comentarius Perpetuus 4”(269;…).

[7] El Efterspil de Enten Eller.

[8] Una alternativa podría ser interpretar a los palcos 5 o 6 como alusiones a algunos de los fragmentos del Forførerens Dagbog.

[9] El lector podrá observar que Kjærlighed(86;189;…) es Kierkegaard(86;189;…).

[10] La cual a su vez es una citai.

i Como cualquiera puede comprobar por sí mismo.

[11] Aunque si omitimos los títulos repetidos, este número desciende de 18 a 16.

[12] No necesito haber nacido en la púrpura para poder acusar correctamente a Sartre de Ignoratio Elenchi cuando habla de Frygt og Baeven. En L'existentialisme est un humanisme, Sartre dice que nada garantiza que sea Dios el que le habla a Abraham, evadiendo la cuestión. Porque el asunto de este clásico no es si estamos seguros de escuchar a YHVH, sino preguntarnos a nosotros mismos si es que somos capaces o no de obedecerlo cuando nos encomienda una misión en contra de nuestra propia voluntad y entendimiento. Pero Sartre tenía un talento tal para evadir la realidad que confundía un premio a la literatura con un asunto trascendente.

[13] Los alemanes popularizaron el uso de la marca “i” empleado por Euler para representar a la cantidad imaginaria: √-1. Si elevamos al cuadrado a i, tomando como valor el cifrado simple 9, obtenemos 92 = 81; es decir, Johannes.

[14] Compárese el interés de Hamilton por multiplicar triplets con el interés del consejero de Gjentagelsen por comprobar si la repetición es posible.

[15] Toute la méthode consiste dans l’ordre et dans la disposition des objets sur lesquels l’esprit doit tourner ses efforts pour arriver à quelques vérités. Pour la suivre, il faut ramener graduellement les propositions embarrassées et obscures à de plus simples, et ensuite partir de l’intuition de ces dernières pour arriver, par les mêmes degrés, à la connaissance des autres. Regulae ad directionem ingenii.

[16] A los interesados en las ideas filosóficas y religiosas de Kierkegaard les agradará saber que los quaternions son el sistema lógico posible del que habla Johannes Climacus en Efterskrift. Esta es una razón suficiente para restaurar el interés psicológico, filosófico y religioso por el encanto severo de las matemáticas; y quizás también para restaurar el interés de los matemáticos en la interpretación de los símbolos. Porque es tan cómico alguien que sólo logra conmoverse cuando lee Shakespeare, como alguien que vive conmovido pero es incapaz de manifestarse amorosamente.

[17] El sentido simbólico de esta fecha se ofrece a simple vista.

[18] Para una versión extraoficial se sugiere una relectura de Gjentagelsen y  algún tiempo de dedicación a descifrar la siguiente publicación: “Notice of a singular appearance of the clouds observed on the 16th of December, 1838”, comunicada el 14 de enero de 1839.

[19] La quinta sección del primer capítulo se titula: “On The Axis and Angle of a Quaternion; and on the Index of a Right Quotient, or Quaternion.” Una vez más, si tomamos la primera letra de cada palabra obtenemos “OTAAAOAQAOTIOARQ,OQ”(188;262;…) o “Monas Hieroglyphica”(188;262;…); y si eliminamos las ultimas dos letras de las palabras “or Quaternion” nos queda OTAAAOAQAOTIOARQ”(158;242;…), o “Johannes Climacus”(158;242;…).


 

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